Cantera de pizarra, filita y cuarzita

ORIGEN DE LAS CANTERAS DE BERNARDOS
En el siglo XVI, Felipe II intentaba localizar pizarra, elemento constructivo muy importante para cubiertas del nuevo estilo Austria. Y en la búsqueda de la pizarra, aunque existía en varios lugares de la zona centro, ninguno resultó más adecuado para su explotación que en el término de Bernardos, lugar situado en la tierra de Segovia, sugerencia que partió del mismo rey al maestro de obras del palacio de Valsaín, Gaspar de la Vega, cuando le dijo: "no se hallando más cerca, en Sta. María de Nieva la ha de haber, que pasando yo por allí, vi hacer cierta obra de ella en la iglesia".

La elección concreta de Bernardos por los técnicos extranjeros tenía que ver con la configuración geológica de un terreno pizarroso fracturado que había formado un pequeño valle por donde discurre el río Eresma. Allí, los bancos de pizarra están dispuestos para llevar a cabo una fácil extracción de material pues quedan en la superficie, lo que facilita las labores previas de desescombro. Además, la calidad del material y el grado de exfoliación permitían la realización de piezas de cubierta como se realizaba en el norte de Europa.

Todo ello permitió que desde 1561 la extracción de pizarra en Bernardos fuera una actividad amparada por la Corona, que hizo de estas exploraciones Canteras Reales dirigidas por un sobrestante que se encargaría de informar sobre la marcha de la gestión a los encargados de las obras reales. Los primeros edificios que cuentan con este material son el palacio de Valsaín (próximo a la Granja) y el Alcázar de Madrid, ambos desaparecidos. En este último se construyó la denominada Torre Dorada, lo que para algunos historiadores se considera el primer ejemplo del nuevo estilo Austria, una torre culminada con un chapitel de pizarra, ejemplo de las numerosas construcciones que se realizarían sobre este modelo. Otros edificios que se cubrieron en esta primera fase fueron el palacio de El Pardo, habilitado desde la época medieval como cazadero real, y el palacio de Aranjuez.

Pero la obra con el sello que marca la época de Felipe II, por ser un edificio totalmente nuevo, y que contribuye al auge de la explotación de las canteras de Bernardos es el monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Momento de máxima expansión en la extracción desde fines de la década de 1560. La explotación se tuvo que reforzar con la llegada de más técnicos extranjeros y un numeroso contingente de jornaleros de los pueblos vecinos a la cantera que trabajaban en las labores de apertura y traslado de los bloques para su conversión en las piezas que servirían para cubrir la enorme superficie de los tejados escurialenses.

El estilo Austria de cubierta de pizarra se extendió por las reales, y de ahí pasó a edificios que trataban de imitarlo, fundamentalmente en la nobleza, la iglesia o los ayuntamientos importantes. Como canteras reales, la explotación tenía un carácter de monopolio de la monarquía y sólo mediante permiso se podía conceder pizarra de cubierta para obras que no pertenecían a la Corona. Hay que destacar entre los primeros edificios construidos con la pizarra de Bernardos el palacio del cardenal Espinos en Marimuñoz de las Posadas, o los edificios que integran el llamado Madrid de los Austrias como el palacio de Santa Cruz, antigua cárcel de Corte, o las obras posteriores de la Plaza Mayor. Otros ejemplos son el palacio de la villa de Lerma, mandado a construir por el valido de Felipe III, el duque de Lerma, o las numerosas iglesias que culminaban su torre con chapitel, entre las que figura una torre de la catedral de Toledo.
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